domingo, 4 de marzo de 2012

Dos pesos y dos medidas

Indignación”.

Para el blog Isamis2010 “en su blog panfletario los Heraldos del Antievangelio y sus secuaces los carismáticos sectarios” (?) no tienen el derecho de disentir de ciertas actitudes de Monseñor Alejandro Labaka.

Pero ese mismo blog de Isamis, puede permitirse proponernos una reflexión para la cuaresma del año 2012 del jesuita catalán Jon Sobrino, uno de los principales teólogos de la liberación que aún sobrevive. Este controvertido religioso ha sido censurado por la Santa Sede en más de una ocasión y por el Arzobispo de El Salvador, donde reside, por sus obras anticatólicas.

El blog de Isamis tiene derecho de opinar y de difundir sus teorías, aunque no tengan nihil obstat. No así otros blogs, como Infocatólica o el nuestro, que procuran ser fieles al magisterio oficial.

El virus contestatario es tan obstinado que solo ve en los que no comparten sus posturas “violencias, agresiones, calumnias y vituperios”. Esa es la letanía cacofónica que nos repiten, como un disco rayado, los “heraldos” de la rebelión.

También decimos, pero de corazón, ¡Que Dios les perdone!

Post Scriptum: en otro artículo del blog de Isamis “aplicando” el misterio de la transfiguración a las comunidades de Sucumbíos, encontramos once nuevas invocaciones, agrupadas en tres párrafos diferentes, para la letanía contestataria: “Fundamentalismo, espiritualismo, fanatismo, dureza, rigidez, militarismo, oposición, retaliación, insulto, infamia, descalificación…” ¡Si hasta parece una broma!

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viernes, 24 de febrero de 2012

Pautas para las religiosas

Ofrecemos esta alocución del Pablo VI a religiosas sobre el peligro de la secularización.

El Papa pone un dilema: o ser santas o monigotes y abortivos de religiosas. Y tres alertas: la autonomía contraria a la pobreza y a la obediencia; el riesgo de  las pequeñas “fraternidades” niveladoras y la falta de colaboración con los Obispos ¡Qué interesante!

Atención: Ya no eran los tiempos de Pio XII: ya había pasado el Concilio Vaticano II, ya había sido la reunión de Medellín, ya tuviera lugar la revolución de mayo del 68 en Paris, ya el hombre había llegado a la luna. Por ese tiempo llegaba a la Amazonía ecuatoriana para iniciar su revolución un joven fraile carmelita llamado Gonzalo López Marañón…

“(…) Pero si, por otra parte, la racha de la insatisfacción llevase a ceder a la mentalidad mundana, a sintonizar con modas o posturas efímeras y mudables, a confundirse con el mundo en sus formas, sin discernimiento y sin criterio  entonces –vosotras estáis convencidas de ello- el resultado sería verdaderamente deplorable: “si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará?” Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y la pisen los hombres” (Mat. 5, 13). La religiosa, como por lo demás el sacerdote y el religioso, si bien en otra perspectiva, se hallan frente a un terrible dilema: o ser santos, totalmente, sin compromisos, para conseguir su plena dimensión, o reducirse a monigotes, a caricaturas, a seres deformes y, permitidnos decirlo, abortivos. Los peligros de la secularización son evidentes, en todos sus reflejos: y en particular por lo que se refiere a la pobreza, cuando se busca una autonomía que está en contraste con el espíritu de renuncia propio del Evangelio y de la vida religiosa; la tentación del individualismo, hoy tan celosamente sentido por el hombre moderno, como su característica intangible, puede corroer también vuestras comunidades, cuando se formen pequeñas “fraternidades” quizá hasta compuesta de miembros pertenecientes a diversas congregaciones, con el peligro de una nivelación y de un empobrecimiento de la vida religiosa; la obediencia puede verse seriamente amenazada, cuando falta la debida colaboración con el Episcopado y una visión orgánica de conjunto de los planes de apostolado” (…). (“Vida religiosa” Diciembre 1969, órgano informativo del CONFER, Madrid).

El subrayado es nuestro; lo hemos hecho pensando en ciertas religiosas (y religiosos) de Sucumbíos, casi todas extranjeras, como las Carmelitas Teresianas de Puerto Libre, ciertas anas, ciertas lauras, etc. Para no hablar de las tristes “ex religiosas” que tanto protagonismo tienen en Isamis.

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jueves, 23 de febrero de 2012

Otro misionero de la Consolata al gusto de isamis

Nueva Loja, 23 de Febrero de 2012- Sucumbíos Información.- Info Católica nos trasmite una noticia que para unos causa extrañeza pero para otros no. Se trata de un misionero que se jacta de nunca haber bautizado a ningún indígena yanomami en 40 años de misiones, es de no creer, dónde quedan las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19-20)

Esto nos recuerda a Mons. Alejandro Labaka el inverosímil “santo” de la teología de la Liberación, que le rinden culto en la provincia vecina de Orellana o Vicariato de Aguarico y también aquí en Sucumbíos los isamitas; este obispo también tenía las mismas afirmaciones, orgullosamente decía que no bautizó a ningún indio sino que se dejó bautizar por ellos. Esta vez es el misionero de la Consolata Silvano Sabatini, recordemos que los miembros de esta comunidad  aquí en Sucumbíos también se manifestaron en rebeldía contra las autoridades eclesiásticas y continúan lanzando veneno recalcitrante en contra de la Santa Sede; en fin, leamos la noticia:

ASEGURA QUE POR LA GRACIA DEL BUEN DIOS, NO BAUTIZÓ A NADIE
A los 90 años de edad, el misionero de la Consolata Silvano Sabatini, que vivió durante 40 años con los indígenas de la Amazonia brasileña, asegura en un libro que «no bautizamos a ningún yanomami porque estábamos convencidos de que no tenía sentido bautizar a la persona fuera de la comunidad y que es la cultura la que debe ser evangelizada: el hombre tiene derecho de tener su cultura y debe encontrar en ella la forma para expresarse cristianamente. Bautizar fuera de la comunidad habría significado crear en el bautismo una doble personalidad».

Una farsa de misionero
A las 12:40 PM, por Luis Fernando
Categorías : Actualidad, Secularización interna de la Iglesia


Según informa Vatican Insider, el nonagenario misionero de la Consolata Silvano Sabatini, que vivió durante 40 años con los indígenas de la Amazonia brasileña, nos ha contado su labor.

Reproduzco el último párrafo:

Un proyecto que tiene una visión radical de la evangelización que se expresa de forma única: «No bautizamos a ningún yanomami –declara Sabatini– porque estábamos convencidos de que no tenía sentido bautizar a la persona fuera de la comunidad y que es la cultura la que debe ser evangelizada: el hombre tiene derecho de tener su cultura y debe encontrar en ella la forma para expresarse cristianamente. Bautizar fuera de la comunidad habría significado crear en el bautismo una doble personalidad». Motivo por el que, cuenta Zaccaria, «Sabatini respondía a aquel monseñor ansioso por saber cuántos yanomami había bautizado: por gracia del Buen Dios, ninguno».

Ahí lo tienen. Este señor presume de haber desobedecido a Cristo durante toda su vida. Este señor presume de haberle negado el sacramento que abre la puerta a la salvación a todos aquellos indígenas con los que ha tratado en 40 años. Este señor ha estafado a la Iglesia, a esos hombres y mujeres y al Altísimo. Es más, tiene la poca vergüenza de decir que el no haber bautizado a nadie es “por gracia del Buen Dios". Yo más bien pienso que Satanás debe de estar descoyuntándose de la risa ante semejante despliegue de miseria espiritual.

Mucho me temo que no sea el único misionero-farsante. La secularización interna de la Iglesia se ha cebado especialmente con las órdenes y congregaciones religiosas, lo cual incluye a las que tienen un carisma misionero.

Lo primero que debería de hacer la Iglesia, en mi opinión, es enviar a misioneros de verdad a evangelizar y bautizar a los yanomani. Digo evangelizar, porque me extrañaría mucho que ese tal Sabatini les haya transmitido algo parecido al evangelio de Cristo. Y desde luego, si se demuestra que en la congregación religiosa sabían y consentían lo que estaba haciendo y además estamos ante un proceder habitual y no excepcional, lo mejor que se puede hacer es cerrarla, siquiera sea para respetar la memoria y defender la dignidad de su fundador, el beato José Allamano.

Luis Fernando Pérez Bustamante

Tomado de: http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1202231240-una-farsa-de-misionero

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