Existe una costumbre popular en esta ciudad, en todo el país y en algunas naciones latinoamericanas, aunque está más arraigada aquí en Ecuador, Colombia y algunas regiones de Venezuela, que para entrar al año nuevo y a su vez dejar el año viejo que concluye, como símbolo de éste, se hacen monigotes ó muñecos para luego quemarlos. los cuales son llamados “Año Viejo“.
El “año viejo” es elaborado con ropa vieja, cartón o papel, relleno de paja o aserrín, ó con esqueleto de palo y recubierto de papel almidonado; y con frecuencia se lo llena de artefactos pirotécnicos, para ser quemado a la medianoche del 31 de diciembre como símbolo de las cosas malas del año que pasó. Todo esto obviamente es una costumbre pagana.
Entre las cosas malas del año que pasó puede haber algún hechos en concreto, instituciones, etc… pero sobretodo hay personajes, que pueden ser malos políticos, personas famosas, terroristas, delincuentes, personajes de alguna película, etc…
Lo que si es cierto, es que nadie se siente honrado si un vecino por ejemplo, hace un “año viejo” con el rostro de la madre ó del padre de uno, esto obviamente sería un ofensa a la familia.
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sacerdote isamita Pablo Torres quema monigotes de clérigos de la Iglesia Católica |
Pero lo que pasó en lago Agrio no fue apenas un hecho ofensivo a una persona, sino, fue un hecho injurioso contra toda una institución; sí, contra una institución que fue fundada no por cualquier hombre sino por el propio Dios, fue un hecho de rechazo contra la Iglesia Católica.
Es algo que nos duele mucho a todos los católicos. En diciembre pasado, el sacerdote isamita Pablo Torres en la casa de su familia, hizo unos muñecos con el rostro de varios clérigos de la nueva administración de Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos, y después de golpear irracionalmente los monigotes, los quemaron. No solamente lo quemaron como comúnmente se hace, sino que fueron brutalmente golpeados, ¿con qué intención?, no sabemos.
“Dios no se encuentra en la agitación” (1 Re 19,11), actos como estos demuestra agitación y odio de parte de esta gente de isamis contra el nuevo administrador del Vicariato, contra la Santa Sede, contra la congregación Heraldos del Evangelio que fue enviada por el Papa, en fin es contra toda la Iglesia Católica.
Hace poco esta gente envió hipócritamente un comunicado a los obispos de la Conferencias Episcopal Ecuatoriana diciendo: “Dividieron a nuestra Iglesia en bandos, una Iglesia que ha lidiado con las diferencias fraternalmente y en comunidad” “Dejan hacer y soliviantan a quienes nos difaman, calumnian, agreden, amenazan, hostigan, desafían”. Como Ustedes ven esto es una falsedad más de los isamitas, ya que ellos lo único que hacen es atacar a la Iglesia Católica Apostólica y Romana, ellos son los que promueven divisiones, difamaciones, calumnias, agresiones, amenazas y desafían.
A continuación les muestro fotos de monigotes representando al Administrador Apostólico del Vicariato de Sucumbíos, Padre Rafael Ibarguren y demás sacerdotes católicos y miembros de comunidades religiosas.
Monigotes de clérigos de la Iglesia Católica, después de golpearlos irracionalmente los quemaron. |
Monigote con estola de Mons. Rafael Ibarguren Administrador Apostólico de Sucumbíos |
Me he quedado "de piedra" viendo esas fotografias y tomando contacto con una realidad que hasta ahora no conociamos. Lo que uno se pregunta es: ¿como pueden pasar estas cosas sin que las autoridades civiles, pero sobre todo las eclesiásticas, no tomen las medidas oportunas para castigar a los culpables? Me parece que han quemado los monigotes porque no se han atrevido a quemar a las personas vivas que estan representadas. El pecado, el crimen, ya esta cometido. ¿Y que sea un sacerdote el que promueve esa burla? Ahora estan reunidos los Obispos de Ecuador en Asamblea Plenaria. ¿Por que no les mandan esa noticia, para que se enteren? Si es que no lo saben, y no han hecho nada...!!! Al General de los carmelitas, que acaba de ser recibido por el Papa en Roma. Pues el que comanda toda esa rebelion debe ser el Obispo Emerito, Mons. Gonzalo Lopez, OCD.
ResponderEliminarEsto si que es increible!!!! Qué fanatismo Dios mío!! No puedo creer que ese hombre, Pablo Torres, sea un sacerdote, pues le falta totalmente el espíritu del sacerdocio.
ResponderEliminarCon hombres así, la identidad sacerdotal se perdió por entero. Son sacerdotes de nombre, pero no de espíritu. Elementos como ese, son los que deformaron nuestra iglesia, trayendo para dentro de ella, pecados horrorosos.
"Por los frutos los conocereis"... Ese es uno de los frutos que Monseñor Gonzalo López Marañon tiene para mostrar de Sucumbíos?.
Realmente una fruta bien podrida!!!
Me ha tomado varios segundos asimilar esta noticia, para realmente decir que no lo puedo cree. Si no veo las fotografías diría que es "un cuento" que han inventado. Que un Sacerdote, un ministro de Dios, que se tiene que dedicar a "apaciguar las ovejas" se preste para este tipo de manifestaciones que raya en lo brutal, pues como dice el artículo, antes de quemarlos los vapulearon, habría que preguntarse ¿quienes son los que "... calumnian, agreden, amenazan, hostigan, desafían”?. ¿Este es el legado de Mons. Gonzalo dejo a sus sacerdotes? Al quemar estos muñecos se estaban quemando ellos mismos, pues el pueblo de Sucumbios, estoy seguro, repudió tal hecho. Es muy decepcionante que el P. Pablo Torres se comporte de esa manera. Estoy seguro de que los Heraldos con su experiencia de tantos años en el apostolado sabrán lidiar con este tipo de situaciones.
ResponderEliminarCuando Nuestro Señor Jesucristo, lloró sangre en el Huerto de los Olivos, fue por los pecados de los hombres, especialmente de los que estaban llamados a salvar las almas, sus sacerdotes. Lamentablemente estamos siendo testigos de algunos de esos ejemplos, los sacerdotes que hicieron tan horrendo ultraje a la Santa Iglesia Católica, pues es a Ella a quien se ofende, al ofender a uno de sus sacerdotes y sobre todo por el agravio al Santo Padre por su franca rebeldía.
ResponderEliminarHay una gran sentencia dicha por el mismo Dios: "cosechas lo que siembras" Si ellos están sembrado odio y violencia, eso van a recibir. Y quiera Dios que no sea para toda la eternidad.